En el artículo “Lo del rey”, Guillem Martínez explora el significado de la ausencia del rey en las celebraciones del aniversario del fin de Franco en la semana pasada. Ahora, España no vive en el franquismo, pero, Martínez desarrolla la idea que la democracia “carece de ruptura oficial y explícita alejado del franquismo.” El gobierno necesita cambiar a un con menos rastros del franquismo, pero Martínez tiene miedo. Habla sobre la cultura nueva, y como es una “beligerante”. La monarquía parece a suportar la evolución, sin consideración por la democracia. Martínez piensa que hay una revolución cultural en el horizonte.
La historia siempre se repite. Esto es la frase de todo tiempo, miramos los mismos errores una y otra vez. Pero, cuando nos enfrentemos el regreso del pasado, es difícil para comprender. Obviamente, hay dos lados a cada historia, y la obra de Martínez está parcial contra la monarquía. Pero, Martínez hace observaciones cruciales que representan los defectos del gobierno y la monarquía, y son importantes para notar. Una cosa es que el estado no alude en la Constitución al franquismo. En nuestra clase, vamos a aprender sobre el franquismo y el reino de Francisco Franco. Si Martínez está correcta, vamos a mirar las cosas que no han cambiado desde entonces a ahora. La obra describa como el fin del franquismo fue solo cultural, no legal. Pero, la cultura puede cambiar. Y es verdad, Martínez explica que la cultura está en un proceso de evolución, pero no en una manera moral. Martínez diga que “la nueva cultura ya no precisa fabricar cohesión, emitir unidad social, sino que su función es…. crear enfrentamiento, conflicto, olor a napalm.” Alude a la guerra, el olor a napalm, como presagiar el futuro incierto y oscuro. Es una gran amenaza a la democracia, y las nuevas extremas derechas está promoviendo. También, el rey ha emitido opiniones políticas, una cosa incorrecta. Martínez habla sobre la monarquía no piensa mucho sobre su rol democrático, una cosa inquietante. La monarquía prioriza la continuidad de su misma y no su rol en sociedad. El público necesita el rey a anunciar una crisis de la democracia, pero el rey no puede. Martínez piensa que hay “una revolución cultural, beligerante, con un programa reaccionario efectivo” en el horizonte. En total es incierto, pero estaré interesado a nuestra lección sobre Francisco Franco, y como su cultura ha cambiado y está presente hoy en día.