El famoso Rafael Nadal, leyenda en el mundo del tenis, jugó su último partido el noviembre pasado. El artículo, “El día después de Nadal: una agenda vacía tras el súbito adiós y el descafeinado homenaje” publicado por El Mundo, toca en los eventos alrededor del partido y resume los últimos momentos del gran jugador. El torneo donde estaban era el Davis Cup en Málaga, España, agregando un nivel de ironía y tristeza. El artículo explica que todo mundo esperaba que España llegaría al menos a la semifinal, donde iban a estar en asistencia Pau Gasol y Roger Federer, leyendas en sus propios respetos. Una porción del artículo se enfoca en la ausencia de Tio Toni, familiar y ex-entrenador de Rafa. Toni es un miembro muy importante del equipo de Rafa, y si ves los partidos donde no está, se nota la diferencia en cómo juega Nadal. Después de la pérdida contra el número 80 en el mundo, Rafa se retira a su hogar en Mallorca para reflejar en su carrera y tomar decisiones en su futuro. Fue raro que Rafa perdiera, porque las últimas dos veces que jugaron, Nadal ganó. Honestamente, no puedo imaginar el deporte del tenis sin el impacto de Rafa. Todos mis compañeros de tenis en la secundaria lo amaban, y hacían su ritual de sacar todos los días; limpiar su nariz con dos dedos y luego hacer lo mismo en su frente. Es icónico en cada aspecto de su juego. Yo me enteré del tenis hace 3 años, entonces tuve la suerte de ver la transición de Rafa a Carlos Alcaraz. Me recuerda a la película de Cars 3, un veterano del deporte compitiendo y guiando a la nueva generación. Ya nada más hay uno de los Big Three jugando, Novak Djokovic. Federer y Nadal se quedan atrás. El pueblo de España se queda en admiración y celebración por su ídolo nacional, un hombre que los ha representado maravillosamente por muchos años. Alcaraz está en el número 3 del mundo, con Janik Sinner y Alexander Zverev delante de él. Carlitos es el futuro para España, una nueva esperanza.